jueves, 22 de enero de 2009

Microrrelato

Frío

Y cuando al fin se abrieron las puertas del Infierno, en el ajado rostro del suicida se dibujó una estúpida sonrisa triunfal:
-¡Gracias a Dios!... –suspiró placenteramente, y dejó caer al suelo su pesado abrigo de esquimal.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues el relato es muy breve pero tiene su miga.
Ro.

B. Miosi dijo...

Nelo: Juegas con la ironía de manera magistral. Da gracias a Dios por entrar al infierno, y otra: para un esquimal, el infierno es el cielo, ja, ja,

Un abrazo,

Manuel Pérez Recio dijo...

-Saludos, anónimo. Espero tu regreso.
-Blanca, compañera, desnudaste a la perfección mis intenciones! Un abrazo.
Nelo

Maite dijo...

Quisiera agradecer tu comentario.

Pero sólo puedo decir que no entendí nada, tan compacto el secreto que ni lo vi.

En fin es el mircrorelato más escueto y difícil de entender que he leído nunca.

Aunque reconozco que uno sabe que el protagonista pasará calor, que gusto.
ajajajajajajajaj...

Chao!!!

Manuel Pérez Recio dijo...

Bueno, Maite, compañera... Primero gracias por pasar.
Se trata de una ironía. Toda la vida en el hielo y cuando muere le consuela ir al infierno por aquello del calorcito.
Un brazo
Nelo